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  • Santiaguero logra hermosas figuras con la técnica de filigrana de papel

    Santiaguero logra hermosas figuras con la técnica de filigrana de papel

    En el año 2006 y por razones de crecimiento a nivel pastoral, el santiaguero Héctor M. Aponte Ávila participaba en un curso de estudios de Teología, en México DF. En ese tiempo conoció el arte de la filigrana de papel (Quilling en inglés), y en ese momento quedó fascinado por la técnica de enrollar tiras de papeles de colores y darle vida a la imaginación.

    Este hermoso arte sedujo a este santiaguero, a quien conocí por ser uno de los seguidores más entusiastas de la página Emprendedores en Santiago de Cuba y quien un día decidió compartir conmigo algunas imágenes de sus trabajos… y aún me pregunto por qué jajajaja.

    Pero lo cierto es que cuando una persona se apasiona por algo, primero es muy difícil de ocultar; y segundo, sin saberlo hace labor proselitista, y enamora a los demás.

    Del grupo de fotos que envió a este servidor hubo una en particular que me gustó mucho porque aun sin ser católico y culturalmente hablando, siempre me ha parecido fascinante la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre.

    “Cada vez que peregrino al Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, me llama poderosamente la atención los testimonios de Fe que allí dejamos. Y un día me dije porqué no hacer en papel una imagen de la Caridad sin rostro….? Pues la Virgen se parece a cada una de nuestras disímiles realidades y está ahí para todo y para todos, no de una manera uniforme…sino de unidad… donde cada uno tiene un espacio en su Corazón de Madre. Y manos a la obra!!! La realicé con una técnica llamada Filigrana de Papel que consiste en el Arte de enrollar el papel y darle la forma que deseamos. Esta imagen en concreto la confeccioné con un profundo sentido de pertenencia a nuestra Madre, a nuestra Patria,  la de todos”.

    “También he realizado otras obras con fines artísticos y comerciales especialmente para el  día del Educador, Navidad, 14 de febrero, día de las madres, día del padre, etc.”.

    Como buen santiaguero que soy, apasionado de mi ciudad, indagué sobre la existencia o no, de una obra dedicada a la urbe. Lo más cercano es esta figura de Cachita.

    No obstante, Héctor confesó que tiene en mente dedicar una imagen a una santiaguera, quizás uno de los rostros femeninos de más arraigo en la cultura popular… ¡Y me prohibió revelar el nombre!

    “Estoy trabajando en varias cosas a la vez… Pero créeme que lleva tiempo y sobre todo matizar los colores ya que aquí sabes que hojas de colores no venden y tengo que importar las de México y tardan en llegar y luego cortar tiritas jejejeje a montón….”.

    “Quisiera agradecer a Art Lia un gran equipo que trabaja el Foami y la Cerámica Fría donde realizan magia con sus manos, porque llevo formando parte de su equipo hace dos años y he crecido mucho con sus detalles y consejos”.

    De todos esos conocimientos, dice el joven emprendedor, tiene pensado muy pronto impartir talleres para aquellos interesados en aprender la técnica de filigrana de papel.

    Personas interesadas en conocer más sobre el trabajo de este emprendedor, artesano y creador, pueden buscarlo en Facebook por el nombre de Héctor Aponte Ávila, y también localizarlo a través del móvil 53086152, y ese mismo número por WhatsApp.

  • CoffeeArte: donde el capuchino se hace con arte

    CoffeeArte: donde el capuchino se hace con arte
    En CoffeeArte, un emprendimiento de Santiago de Cuba ubicado en el Fondo Cubano de Bienes Culturales, en la calle Santo Tomás, no se esconde que su principal atractivo es una versión criolla –digamos– del famoso capuchino, forma muy popular en el mundo de hacer y beber el café. Pero tampoco oculta que fue la necesidad de atemperarse a los tiempos actuales y la competencia existente, las razones que obligaron a innovar una receta que por muchos años ha sido capaz de cautivar a millones de personas en el mundo.
    Yoan Sánchez Montoya, uno de los propietarios de CoffeeArte, nos cuenta que el capuchino, a la manera en que lo preparan en este sitio, es el principal atractivo de la casa: “cuando decidimos abrir este espacio, visitamos todos los sitios que en el centro histórico ofertaban café pues había que estudiar la competencia. Luego nos pasamos como tres días, desde la mañana hasta la noche, preparando diferentes recetas de café buscando un sello para nuestro negocio. Invitamos a algunas amistades para que probaran y nos dieran su opinión. Fue así como, por ejemplo, llegamos a crear un capuchino diferente”. “El capuchino que preparamos en CoffeeArte”, asegura Sánchez, “tiene un equilibrio entre café y la crema de leche, porque no puede sobresalir ninguno de los dos. Ante la ausencia en el mercado de materias primas para preparar esta sabrosa receta, nos dimos a la tarea de ver qué teníamos y cómo lo podíamos hacer mejor. El capuchino que preparamos aquí tiene leche en polvo, pero lo hacemos de una manera que todo el que viene repite y les encanta. Tanto es así que es la bebida insignia de la casa y la que más piden, y por eso la llamamos Capuchino Arte”.
    Junto al capuchino, completan el menú de cafés el expresso, frapuccino, cortadito, americano, el criollo, el affogato, el café con leche y el bombón que muy pronto estrenarán.
    “Hemos llevado el café a algunos cócteles. Nuestra carta, además de las recetas de la coctelería nacional e internacional, incluye otros como el Café Expresso Martini, a base de licor de café, tenemos el Black Russian que también lleva licor de café y vodka, y White Russian que entonces lleva crema de leche también. Por último tenemos el Borrador de Mente, un coctel bastante popular aquí, lleva licor de café, refresco de cola y vodka”.
    CoffeeArte completa sus ofertas con hamburguesas, sándwiches, picadera, jugos y batidos de frutas, postres, entre otros platos. Trabajan de 10 de la mañana a 10 de la noche, en un local y patio del Fondo Cubano de Bienes Culturales, en Santo Tomás entre Santa Lucía y Santa Rita.
    “CoffeeArte surgió en enero de 2022, no tiene un año aún, como una oportunidad de negocio que se nos presentó, y yo siempre he sido amante del café y todo lo relacionado con el arte de hacerlo, como por ejemplo, el arte latte. Entonces este emprendimiento tiene como idea ser un espacio agradable para compartir, para beber un café y conversar, pero también que incluya arte relacionado con la preparación de esa bebida. Además, estamos en un sitio donde el arte está por todas partes, también está relacionado con eso, el Fondo de Bienes Culturales tiene que ver mucho con los artesanos, los artistas, y teníamos que vincularnos a ese mundo”.
    Confiesa este joven emprendedor, médico de formación, que el café tiene en su vida un lugar especial porque le encanta, pero como gancho de un emprendimiento también funciona bien por ser muy consumida en la ciudad de Santiago de Cuba, pero tratan de incorporar algo del latte art, siendo uno de los pocos sitios en la urbe donde se puede encontrar dicha manifestación. “Practicamos el arte latte como una cuestión de estética, pero notamos que no hay gran cultura en la población sobre este arte, no lo conocen mucho. A mis trabajadores se lo he enseñado, para con plantillas, crema de leche y canela, hacer las figuras. Lo hacemos sobre todo en el café con leche. A los clientes les gusta, le toman fotos pero muchas veces ni saben qué es”.
    CoffeeArte es un joven emprendimiento. Se dice el primer año de cualquier start up es decisivo. Sin embargo, este negocio ya se hace sentir, más que nada, por el corazón que le pone, por el trato con los clientes, así como la seriedad y la innovación de sus recetas. “Tenemos la intención de convertir el sitio no sólo en un espacio agradable para conversar y compartir, también queremos generar cultura, reunir artistas, por eso estamos pensando en iniciar pronto una tertulia que incluya trova, conciertos, para que sea un verdadero café cultural”, sentencia.
  • En Santiago de Cuba, joven emprendedor fabrica vino de café

    En Santiago de Cuba, joven emprendedor fabrica vino de café

    Pues sí, en la ciudad de Santiago de Cuba hay un joven emprendedor que, entre la gama de productos que ofrece, hay un vino de café. Él es uno de los pocos vinicultores que en la urbe asumen el reto de fabricar una bebida a partir del aromático grano.

    Más allá del debate técnico donde algunos plantean que el vino es sólo el que se obtiene de la uva, y que todo lo demás que se prepara a partir de frutos fermentados se debe llamar licores, este trabajo no pretende –ni por asomo– resolver tal escollo, entonces le llamaremos “vino”, a secas, pues es más interesante conocer la historia.

    Se llama Manuel Antonio Cuevas Vidueiro, tiene tan sólo 25 años de edad y una corta experiencia como vinicultor. Sin embargo, no le teme al reto de la experimentación y por eso ha desarrollado varias fórmulas para hacer vino de café.

    “En medio de una reunión entre amigos, mi mamá sirvió café, y en ese momento surgió el reto de que yo hiciera un vino de café. Esa fue la génesis de la idea de hacerlo”.

    También le ha servido, y mucho, ser estudiante de quinto año de la carrera de ingeniería Química, así que a la pasión por la fabricación artesanal de vinos, heredada de su padre un vinicultor de años de experiencia, y la necesidad de buscar fuentes de ingreso económico haciendo algo que le gusta, pues se suma el empleo de la ciencia.

    Su formación profesional le ha permitido erigir una serie de principios que sigue como ética de emprendedor: “lograr un vino rentable, asequible y con calidad, no obstante, confiesa que es un reto.

    “Es difícil hacer vino de café, porque no todos los vinicultores se atreven a experimentar, no todos tienen el conocimiento para experimentar, también porque conseguir un grano de calidad da trabajo, que no esté alterado, y por último porque todo eso encarece el vino final que se obtiene”, asegura Manuel Antonio y añade “la otra dificultad es que lograr un vino que se asemeje al intenso sabor del café que nos tomamos en las mañanas, también es difícil, y más para el cubano, acostumbrado a beberlo fuerte, caliente, amargo”.

    La primera vez que Manuel realizó un vino de café, o que tuviera como materia prima ese aromático cerezo, pues no estuvo del todo feliz con esa primera prueba, la bebida tenía un punto seco y un buen nivel de alcohol: “para una persona que no conoce, podía estar perfecto, pero no tenía ese punto en el sabor que uno quiere lograr”.

    Su sueño, para obtener un mejor vino de café, es experimentar con la pulpa: “es ahí donde está la verdadera potencia o extracto de sabor a café, pero es incluso más difícil hacer vinos en la ciudad y conseguir esa pulpa. No queda otra que seguir experimentando y seguir perfeccionando la receta”.

    Con humildad, él considera que aún le falta mucho por aprender del fascinante mundo de la fabricación artesanal de vino. Y más aún, en la creación de una bebida fermentada que se acerque más a ese intenso sorbo de néctar negro que ingerimos en las mañanas. Ese es el reto, y el sueño a la vez.

    “La primera vez que hice un vino de café pues tosté el grano, un cerezo que me traen desde las montañas, es de buena calidad, y a partir de ahí comencé a experimentar diferentes proporciones y métodos, diferentes tiempos que le doy a la elaboración. A partir de ahí he ido sacando las mejores experiencias, las que más se adaptan al gusto de la gente”.

    Confiesa este joven emprendedor, que si bien tiene una amplia carta de vinos (maíz, flor de Jamaica, uva, tamarindo, piña…) no es el café el que más buscan sus clientes. No obstante, tiene visitantes asiduos que el único que consumen es el realizado con el aromático cerezo, lo cual demuestra –desde su experiencia– que este es un producto que aunque no sea el más popular sí tiene su público específico, que cada día aumenta.

    “Lograr un vino de café que se asemeje al que bebemos en la mañana o en la tarde, es posible, pero requeriría una gran cantidad de granos para lograr ese sabor, y sería una bebida que se encarecería muchísimo. Pero el que hago yo, a un precio asequible, y que sepa a café, aunque no logre ese sabor intenso, sí tiene cada día nuevas personas que les gusta, clientes fieles a ese sabor, no a todo el mundo, pero sí va gustando cada día más. Tengo clientes que no les gusta, a otros les encanta, pero generalmente no es un vino que pueda tomarse en grandes cantidades pues tiene un sabor fuerte, que choca, aún así lo fabrico para tener variedad de vinos”.

    Aunque lleva pocos meses desarrollando un vino de café, el joven emprendedor santiaguero Manuel Antonio ya se va creando una fama que le trasciende. Llegamos a él por una simple frase mencionada por varias personas: “hay un muchacho que hace vino de café, tienen que entrevistarlo”.

    Lo que no imaginamos fue encontrar alguien a cuya juventud no ha lacerado la seriedad con que se debe asumir un trabajo por cuenta propia. Incluso, en su caso más que profesionalidad, hallamos un futuro profesional que pone la ciencia en función de un emprendimiento. A Manuel, o manolito como le dicen, se le puede localizar al teléfono +5355947832.

  • Carlos Court, Terrazas La Caridad y el amor pasional por el café

    Carlos Court, Terrazas La Caridad y el amor pasional por el café

    El santiaguero Carlos Court Columbie, un experimentado emprendedor, comparte con el Jean Baptiste Grenouille, protagonista de la célebre novela El Perfume: historia de un asesino, la obsesión por la búsqueda de la perfección.

    Al primero le obsesionaba encontrar la fragancia perfecta; al segundo, la necesidad de hallar el mejor maridaje con el café.

    Carlos podría definirse como un apasionado e inquieto emprendedor, entusiasta de las alianzas con otros actores económicos del sector privado, pero además inventa recetas, actualiza las antiguas, ayuda a los jóvenes en sus caminos profesionales, y sobre todo, siempre tiene bajo la manga un as: un nuevo maridaje donde el café es rey y protagonista.

    • ¿De todo lo que culturalmente podrías escoger para singularizar tu emprendimiento, precisamente por qué seleccionaste el café?

    “Como dice la DrC. Yaumara López Segrera, las personas nunca renuncian a un café bajo ninguna circunstancia, por muy difícil que esté. Aun en los peores momentos, es una bebida que hemos aprendido a disfrutar y a compartir. La mayor parte de la historia que conocemos del café, ha sido la de un brebaje compartido socialmente, y ese es uno de los motivos que me han hecho tenerlo como el elemento que singulariza mi emprendimiento Terrazas La Caridad”.

    “Además, muchas personas no terminan el día con una taza de café, pero sí lo comienzan con una pues solamente el aroma ya es capaz de levantarnos el ánimo y el cuerpo de la cama, con razón es la bebida más consumida en el mundo después del agua. Ese fue el segundo motivo”.

    “La tercera razón es que el café es un grano que está rodeado de tantos saberes que en cualquier comunidad, región de Cuba, país de cualquier continente, hay cuestiones que singularizan esos sitios o grupos de personas, y a mí como emprendedor me interesa absorber esa cultura, esas tradiciones, hábitos, costumbres, que se trasmiten de una generación a la otra, y llevarla a mis clientes”.

    “El café, como emprendedor, me ha permitido marcar la diferencia, porque desde mi conocimiento, en la ciudad de Santiago de Cuba, urbe de tanta tradición cafetalera, no existe hoy por hoy ningún sitio donde se reverencie tanto al aromático grano como aquí en Casa Dranguet, que pertenece a la Oficina del Conservador de la Ciudad, y en alianza con Terrazas La Caridad, la cual dirijo. Entre los dos, hemos creado un santuario a la cultura del café”.

    “Por último, el café es un producto en extremo versátil. Podemos encontrarlo en bebida sola o maridada con disímiles acompañantes, pero también podemos ver el grano en postres, como el helado que muy pronto venderemos en Casa Dranguet, o como salsa en diferentes platos. Esa peculiaridad del aromático cerezo, de poder estar presente en prácticamente todas las aristas de la gastronomía y coctelería, es sin dudas un atractivo que puede aprovecharse en cualquier emprendimiento, y a mí, en lo personal, me permite singularizarme a partir de la experimentación de nuevas recetas que tienen como protagónico el café cubano, un producto que ya de por sí está reconocido, incluso, en el mercado internacional”.

    • Usted habla del café desde la tradición, ¿cómo ha incorporado esta arista a su emprendimiento?

    “Desde hace un tiempo, en Terrazas La Caridad incorporé la ceremonia del café como producto turístico. Ahí se toca el pilón, se hace la historia de este objeto y su relación con el café y las tradiciones orales y campesinas. Pero el grano, en ese ritual, se cuela a la manera tradicional de los campos en Cuba, que es el famoso empina’o, y por último, se acompaña de un buen puro cubano”.

    “Pero también te cuento que algo muy sencillo, como moler el café, dice la tradición que se debe hacer sólo cuando se va a colar. Aquí en Casa Dranguet, cuya gastronomía está a cargo del emprendimiento Terrazas La Caridad, pues se pulveriza el cerezo tostado temprano en la mañana, para que así conserve mejores características”.

    “También desde el punto de vista tradicional, combinamos el café con productos que se emplean desde siempre, como la canela, el romero, el ron, la vainilla, la miel, el cacao, entre otros. El grano, como sabemos su origen y calidad, lo tostamos al carbón o leña, el caldero de hierro fundido, pero no le agregamos azúcar, pues dice la historia que esto se usaba para ocultar los defectos del café. Nosotros lo hacemos como antaño, sin nada de azúcar”.

    • ¿Y la parte más moderna del uso café? Porque su espacio, en la Casa Dranguet, hay especialistas que le han apodado “el laboratorio de Carlos”, ¿a qué se debe esto?

    “Aquí (en Casa Dranguet), desde que asumimos la gastronomía de este sitio, contemplamos que esta debía respetar lo tradicional, que estuviera a la altura del legado e historia de la edificación ya que en el pasado era la vivienda urbana de un hacendado cafetalero. Pero también consideramos que las ofertas y servicios estuvieran a tono con los tiempos nuevos, y por eso decidimos convertir el local en un laboratorio”.

    “Es así que nació el Carajillo 25 Aniversario, por las dos décadas y media de creada la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba, receta que combina los aromas y sabores de tres productos emblemáticos de Cuba: el café y el tabaco, y el ron nacido aquí en la ciudad, que es cuna mundial del ron ligero. La armonía de estos tres ingredientes es, para algunos, el más perfecto maridaje cubano pues en un sorbo se siente la combinación del café con el ron, y se percibe el aroma de un buen puro”.

    “Antes ya había creado el Café La Caridad, donde las tazas se colocan en una duela de un barril de añejamiento, de roble blanco americano, se prende junto a granos de café y hojas de tabaco, y el aroma se impregna, lo cual hace que la bebida sea incluso más aromático. Es un café colado en un empina’o, o sea viene de lo tradicional, pero se experimenta para que la sensación sea incluso mejor, a partir del maridaje de olores. Después maridamos sabores y le incluimos el cacao, por ejemplo, que es emblemático de la región oriental, y da por resultado una bebida más aromática, pero que es además corto, amargo, caliente y que se comparte”.

    “Actualmente estamos experimentando una salsa de café, que incorporaremos en la gastronomía, para sazonar carnes y pescados, crema también de café, dulce o salada, también para acompañar panes, además de postres que tengan este producto como principal ingrediente. También, por ejemplo, probamos maridaje como el guineo o pátano fruta y el café, receta que estamos promoviendo en esta Segunda Jornada Café Cubano: Cultura, Identidad y Patrimonio”.

    • Lo más nuevo aquí en Casa Dranguet, y de la mano Terrazas La Caridad, es una crema de café.  

    “Hace menos de tres meses sacamos la crema de café que no para de estar en desarrollo y evolución, pues si bien la comenzamos con el Santiago Añejo Especial, como ron acompañante, podemos llegar hasta el ron Isla del Tesoro”.

    “Es una crema que en dependencia del ron que le añadas, así será el sabor y el dulzor que le va a caracterizar. Además del ron, tiene leche, cacao, y otros productos que le dan su sabor característico y que le dan un sello especial y único a la bebida que se sirve en casa Dranguet”.

    • Los encadenamientos productivos, una estrategia de Terrazas La Caridad.

    “Desde que comenzamos a prestar servicios en Casa Dranguet, identificamos aquellos nuevos actores económicos, dígase emprendedores, Trabajador por Cuenta Propia, Cooperativa No Estatal, o Mipyme, que por sus productos o servicios pudieran aportar a la gastronomía que ofrecemos en este local en el centro de la ciudad. Obviamente tenían que tener el café de alguna manera incluido o que pudiera combinarse con este grano, o sea, que fueran formas económicas amigables con el café”.

    “Es así que identificamos a Los Pinitos, que hacen un helado de café delicioso y que pronto estaremos ofertando en Casa Dranguet, está la panadería dulcería Fénix, con quien hemos hecho algunos experimentos para sacar un pan de café que es una delicia y que sabemos tendrá gran aceptación. Y más reciente estamos al habla con un joven emprendedor que ha desarrollado una crema de café, para colaborar con él en el futuro”.

    • Sabemos que eres un emprendedor inquieto, ¿qué idea estás cocinando actualmente?

    (RISAS)

    “Sí, mira en Casa Dranguet queremos montar un espacio donde los clientes y visitantes puedan adquirir esos productos manufacturados de los que te he hablado. No hay un mejor lugar que aquí, local vinculado a la historia del café en Cuba, a muy pocos metros del corazón de la ciudad (Parque Céspedes). Veremos qué sale de esa idea”.

     

  • Nueva crema de café gana adeptos en Santiago de Cuba

    Nueva crema de café gana adeptos en Santiago de Cuba

    El día que Reinaldo Suárez Delgado, un joven santiaguero de tan sólo 23 años de edad, decidió crear una nueva línea de cremas llamada La Isabella, lo hizo con varios objetivos: primero ser dueño de su propio emprendimiento; y segundo, reflejar el ser santiaguero, y en especial, los sabores que de alguna manera están presentes en la cultura de este lado del país caribeño, y en el imaginario y pasado de su propio creador.

    Desde el inicio tenía clara la idea de reverenciar su pasado porque él, al igual que muchos, fue educado en una familia donde el amor por la aromática bebida comienza desde pequeños, cuando la seducción se hace, en las mañanas, con galletas tostadas y sorbos de café claro o con leche.

    De su línea de cremas La Isabella, sobresale en la primera el sabor a maní como ingrediente principal; en la segunda, es el café la diva; pero ya sueña con una tercera receta donde la cañandonga será la reina.

    Pero es justamente la crema con sabor a café la que nos hace llegar hasta este joven emprendedor santiaguero que tomó el simple sorbo de la aromática bebida y lo convirtió en algo más.

    “Con mi grupo cercano de amigos, literalmente, me reúno todos los días en algún sitio de la ciudad para tomar café capuchino. De esa costumbre nació la idea de crear una crema que tuviera el sabor del café, la cremosidad propia del capuchino y que además tuviera alcohol, porque en Santiago de Cuba hay una larga tradición al ser la cuna del ron ligero. Pero también muy importante, es que cuando yo era niño, mi madrina me hacía un café con leche y vainilla, que yo recuerdo con gran cariño por ese sabor, y esa crema y espuma, que tenía cuando lo bebía y que me encantaba. En mi mente siempre he asociado el sabor del café y la vainilla”.

    Cuenta este joven emprendedor que desde el inicio la crema de café la vislumbró como una ganadora, como una bebida capaz de ganar nuevos adeptos cada día.

    “Y es por eso que la creé, una mezcla de esencias de vainilla, café, y con azúcar parda que es como nos gusta a nosotros endulzar el café, y además que se le sienta bien el sabor al alcohol, porque al santiaguero le gusta las bebidas fuertes, no sólo el café, sino también los cocteles y las cremas. Esta, a diferencia por ejemplo del Rocío de Gallo que es un café al que se le agrega algún tipo de ron, se le siente mucho más fuerte el alcohol, además del propio espesor de una crema, aunque es una bebida fina, destilada, puede ser usada como aperitivo”.

    Arte del arte: artesanías con disco de vinilo

    Desde el olor a café, que delata sin dudas el ingrediente estrella, hasta esa singular impresión que deja en la boca, ese cuerpo, hacen única la bebida que, por demás, hereda del aromático grano la necesidad de ser compartida conversando. Esa es otra singularidad de esta crema, que se disfruta más entre amigos.

    “Estrené la crema de café con mis amigos. Cuando hago algo nuevo lo pruebo con ellos, en un grupo cerrado, y ahí mismo me compraron varias botellas. Me señalaron que querían que supiera mucho más a café, o sea querían que el sabor fuera más intenso, sabes que esta bebida en Cuba se consume fuerte por tradición”.

    El nombre de la línea de crema La Isabella hace una franca alusión a ese famoso y emblemático cafetal La Isabelica, en la cordillera de La Gran Piedra, lugar de leyendas vinculado al cultivo y procesamiento del café siglos atrás en Santiago de Cuba. Pero también esa denominación que defiende el joven emprendedor tiene un significado más profundo.

    “Ese nombre es para mí como un faro de espiritualidad. Mi tatarabuela se llamaba así, y siempre su recuerdo ha existido en mi familia. Su historia, junto a la de los cafetales franceses me vinieron al mismo tiempo y me dije, ese nombre está perfecto”.

    La crema de café está maridada con vainilla, la de maní se acompaña de canela. Sin embargo, el joven Reinaldo tiene en mente una nueva receta donde el ingrediente principal será la cañandonga.

    “Por poseer varias propiedades medicinales, la historia vincula la cañandonga con los piratas, pero también es un fruto que en batido, con leche, tiene un sabor achocolatado, entonces se me hace atractivo hacer una nueva crema donde este sea el sabor e ingrediente principal. Actualmente estoy desarrollando esta receta a partir de la búsqueda del mejor maridaje”.

    A Reinaldo se le puede localizar en Facebook y también a través del móvil +53 51128316.

  • Arte del arte: artesanías con disco de vinilo

    Arte del arte: artesanías con disco de vinilo

    Mientras buscaba en Google, a José Antonio Jiménez le llegó la inspiración de convertir el disco de vinilo en atractivas artesanías que reverenciaran la cultura universal, incluyendo la cubana.

    “Eso no es nuevo en el mundo, si buscas verás que en muchos lugares se convierten los discos de vinilo en diferentes tipos de artesanías, en relojes, en lámparas y otros objetos para decorar las paredes, mesas, repisas…Es un uso digno cuando muchos simplemente los botan”, se apresura en aclarar.

    Hay quienes le reclaman el hecho de convertir el disco de vinilo en un objeto artesanal, por eso defiende la tesis de que es una manera de hacer arte con el arte, más cuando muchas personas –por desconocimiento de que es un objeto patrimonial, por daños, hongos, o por cualquier otra razón–, en ocasiones se deshacen de los viejos acetatos, y en el peor de los casos terminan en la basura.

    En la calle Heredia, la arteria cultural de la ciudad de Santiago de Cuba, en el callejón del Carmen, espacio destinado a la actividad por cuenta propia, y en la red social Facebook, son algunos de los sitios donde se pueden ver estos discos de vinilos convertidos en artesanías a partir del ingenio de José Antonio.

    “Con ellos hago relojes, lámparas de varios tipos, adornos, y otros elementos decorativos. También, pero en menor medida, trabajo con PVC y acrílico, aunque prefiero el vinilo, que es fácil de trabajar sólo hay que cuidar que cuando se calienta puede derretirse, sólo eso, velar la temperatura”.

    A este artesano llegamos por sus publicaciones en Facebook donde mostraba algunas piezas realizadas con discos de vinilo y decoradas con motivos de café. Sorprenden, entre otros detalles, por el exquisito acabado y alto nivel de precisión, además de ser diseños dinámicos y en movimiento.

    Café vs alopecia: la sugerencia de una doctora santiaguera

    Sobre el porqué el café es un elemento recurrente en sus artesanías, refiere José Antonio que es muy simple: “al cubano le gusta el café, beberlo, pero también todo lo relacionado con esta bebida”.

    “Los extranjeros que visitan la ciudad, buscan mucho la artesanía que tenga motivos de café, tabaco, el ron, las propias palabras Cuba o café, entre otros elementos, son muy bien apreciados”.

    “A los nacionales también les gusta mucho la artesanía relacionada con el café. La gente me refiere mucho que la prefieren para decorar cafeterías, cocinas, patios, y espacios así, que se relacionen con la gastronomía, con los sitios para degustar alimentos o tipo terraza donde a la gente le gusta beber un buen café”.

    “En sentido general, todas las piezas vinculadas con la comida, la cocina, las bebidas, entre ellas el café, están entre los diseños que más buscan las personas, y los cubanos me compran tanto para decorar negocios como para usar en sus viviendas. Del café tengo unos cinco diseños en total”.

    El disco de vinilo es un soporte singular a la hora de representar una idea: es redondo, puede derretirse si no se vigila de cerca la temperatura y convertirse en una pasta, es flexible, pero además tiene unas dimensiones específicas.

    https://www.facebook.com/groups/1275957196103605/permalink/1710508602648460/

    “Tiene que ser generalmente un diseño continuo, que además entre en las dimensiones de un disco de vinilo pues no es un formato infinito. El disco grande, pues el más pequeño no lo trabajo pues hay muy poca área para realizar el diseño, tiene sólo 300 mm de diámetro, y además de eso tienes dentro un círculo de 103 mm que o lo incorporas al diseño, o tienes que tener cuidado cómo lo trabajas, y me refiero al centro del vinilo, que tiene una pieza de papel con información incorporada, etc. Estéticamente no es correcto tocar ese centro y a muchas personas no les gusta, tampoco les gusta que se toquen los bordes originales del disco, pues se corre el riesgo de que no se identifique que es un disco de vinilo, y pierde el sentido original de coger esta pieza y convertirla en artesanía, se corre el riesgo de que parezca un pedazo de plástico y no un acetato”

    Los diseños de José Antonio han viajado y encontrado público receptor tanto en otras provincias de Cuba como en otras naciones. En buena medida, posiblemente es el único que ahora mismo en la ciudad de Santiago de Cuba trasforma los vinilos en artesanías.

    “Desde otros países me han hecho encargos de piezas que reflejen la música, en especial el jazz y el rock”.

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    José Antonio defiende la idea de darle un uso digno a un disco de vinilo cuando por muchas razones ya no se usa en casa para escuchar música.

    Él cree, ciegamente, que se puede hacer arte con el arte, por eso de su intelecto salen piezas singulares que hoy decoran los hogares de muchos santiagueros, también negocios y emprendimientos, o están como objeto de admiración de personas de otras provincias y países.

    Lo que hace no es nuevo en el mundo, sí bastante novedoso en la ciudad oriental donde se dice es en la actualidad el único, o de los pocos, que convierten viejos acetatos en piezas decorativas.

    Más allá de los 300 mm de diámetro, sólo la imaginación limita la creatividad de este joven cuentapropista, artesano y emprendedor.

    Como parte de su imaginación, el café es una de sus principales inspiraciones y por ende parte fundamental de sus artesanías, demostrando que desde el arte, la música y el vinilo, una conjunción de todos esos elementos, también se reverencia a la cultura relacionada con el aromático grano.

    Se le puede localizar a través del móvil 54521363 o formar parte de su grupo en Facebook.

  • Más Café… con aroma de mujer

    Más Café… con aroma de mujer

    El día que Más Café abrió sus puertas, en San Félix entre Heredia y San Basilio (ciudad de Santiago de Cuba), no sabía que inspiraría otros emprendimientos similares en la urbe.

    Y no es sólo la calidad de sus ofertas, su céntrica locación, o un menú simple donde el «no hay» parece haber sido desterrado, en realidad –en mi modesta opinión– es el clima que se respira en el local lo que más atrae, el ambiente, y la cultura de cuidar hasta el más mínimo detalle, como la iluminación.

    Antes de Más Café, la ciudad de Santiago de Cuba realmente adolecía de ese tipo de sitio pequeño, acogedor, íntimo, que invitara a beber la humeante bebida, compartida entre charlas y amigos.

    Lilian de la Caridad Duvergel Sánchez es la persona que impulsó la creación de Más Café, una mujer sencilla, joven que conoce muy bien este tipo de emprendimiento porque empezó desde “abajo”, como se dice en el negocio de la gastronomía.

    “Hace más de tres años que inicié el emprendimiento de crear un local que fuera para compartir un café y a esto agregarle la posibilidad de degustar comidas rápidas y ligeras”, asegura y añade “la idea nació porque iba mucho al café que está en la calle Enramadas, que pertenece a la EGREM. Cuando salía del gimnasio siempre pasaba por ahí y me tomaba un café. Entonces visualicé la posibilidad de tener un espacio así con esas características, porque realmente la ciudad estaba carente de locales así, pero privados”.

    Después de ella, comenzaron a surgir pequeños cafés en la ciudad de Santiago de Cuba con similares características, pero en el sector privado. Antes, existía la línea Café Ven, luego Café Cubita, pero estos eran del área estatal.

    Sin embargo, la diferencia de Más Café con sus similares estatales y privados, siempre ha sido la visualidad, el clima que lograba crear con su decorado, colores, muebles, etc.

    “Para mí los detalles son importantes, donde quiera que uno esté, tiene que rodearse de un espacio agradable, para uno permanecer, de lo contrario llegas a un sitio que no te gusta y quieres llegar e irte con la misma. Si además es un lugar para conversar, para compartir, para beber un café, para hacer un negocio, para pasar tiempo con amigas, pues es incluso más importante esos detalles que a uno le rodean, dígase decoración, iluminación, presentación de los platos, etc., todo eso te hace volver a ese sitio”.

    Lilian posee una formación muy integral. En su historia trabajó como dependienta en el restaurante El Madrileño y en El Palenquito, mientras que en el horario alterno, estudiaba en la Universidad de Oriente la carrera de Licenciatura en Economía.

    Esa combinación del conocimiento universitario en una carrera afín a la administración de negocios y empresas, y de trabajar arduamente directamente con el cliente, pues le ha permitido a Lilian –junto a la genuina modestia que siempre le acompaña– dirigir un emprendimiento que goza, por encima de todo, de gran popularidad, y no sólo por poseer un menú sencillo que cumple con las expectativas, sino por respetar al cliente.

    “Soy una persona que le pone un «pero» a todo, eso hace que tenga que esforzarme más en la calidad del servicio, desde que se recibe a un cliente hasta que se le despide siempre tiene primar el buen trato”.

    Esa «sensación» de que todo puede hacerse mejor la ha llevado a dirigir no sólo un pequeño emprendimiento exitosos, sino que destaca como un sitio donde las personas pueden sentirse bien atendidas.

    Esta joven emprendedora confiesa levantarse desde las cinco de la mañana para hacer, religiosamente, una rutina que incluye ir hasta Más Café y verificar que todo esté en orden.

    “Pero antes de empezar mi día de trabajo siempre me tomo mi cafecito, ese no puede faltar, es el que me da buena energía. Luego hago esa rutina que te explicaba, de darle buena vibra a todo. Ya las personas que trabajan conmigo se han acostumbrado a mi forma y saben cómo me gusta que funcione todo, eso me permite optimizar y así dirigir Más Café. De alguna manera he creado una cultura de trabajo que comparto con toda persona que viene a trabajar conmigo”.

    Esta joven mujer, de tan sólo 29 años, estudió economía en la Universidad de Oriente, aunque no era la opción que más deseaba, pues anhelaba ser psicóloga. No obstante, admite que realmente le gustó mucho estudiar esa especialidad al extremo que llegó a impartir docencia.

    El nombre de Más Café nació como bateador emergente. Inicialmente se consideró Café Hartman como identificativo, pero por varios motivos se desechó, a lo que un trabajador fundador sugirió «Más Café» pues no sólo se serviría la humeante bebida.

    “Al inicio teníamos una amplia variedad de café, pero nos dimos cuenta que no funcionaba, nos concentramos en dos o tres que eran los que más se pedían, entre ellos el cappuccino, frappuccino, el cortadito, el café con leche, el americano y el expreso. Desde siempre tenemos una carta muy sencilla porque no nos gusta decir al cliente «No Hay». Tenemos en el menú aquellas cosas que realmente podemos mantener”.

  • Desde La Hoja Verde, una reverencia al café

    Desde La Hoja Verde, una reverencia al café

    La Hoja Verde, un emprendimiento de reciente creación en la ciudad de Santiago de Cuba, se ha convertido en los últimos meses en un referente en la fabricación y comercialización de cosméticos, artesanías y otros objetos, a partir del uso de productos naturales.

    Sin embargo, fue el aroma a café lo que nos llevó a la puerta de la morada de Sheila Castro, en Vista Alegre, en calle 13 esquina 12, número 258, para conversar sobre el uso del aromático grano en las manufacturas de esta joven emprendedora.

    Un jabón cuyo ingrediente distintivo es el café, una mascarilla exfoliante también preparada con esta materia prima, y por último una vela decorada y aromatizada con granos del cerezo, son los productos que motivan este encuentro.

    El inicio… de La Hoja Verde

    “La Hoja Verde nació en la pandemia de Covid”, se apresura a decir Sheila y sorprende a este periodista porque la profesionalidad con que habla la joven, y el prestigio ganado entre sus clientes, parecían ser un emprendimiento con más tiempo de vida.

    “Sólo tiene un año y medio, y surgió un poco por el tiempo libre, por la creatividad que uno lleva por dentro y también por la necesidad de hacer cosas y no estar detenidos. Fue así que entonces empecé a hacer cosas y no he parado hasta el día de hoy”.

    Sheila Castro, emprendedora de Santiago de Cuba, y alma de La Hoja Verde. Foto cortesía la entrevistada.
    Sheila Castro, emprendedora de Santiago de Cuba, y alma de La Hoja Verde. Foto cortesía la entrevistada.

    Refiere Sheila que al inicio no la movió la motivación de comercializar sus productos, más bien buscaba calidad de vida.

    “Los jabones, por ejemplo, los hice para mí, o para la casa pues tenemos un hostal, pero por cosas de la vida los compartí con compañeras y entonces empezaron a pedirme, creo que un poco porque las personas tienen la necesidad de tener cosas de calidad, pero de origen natural o que no le afecten la piel. Fue entonces que la aceptación de la gente de los productos que estaba fabricando, lo que me animó a comercializar, a seguir creando y a vender”.

    ¿Por qué el café?

    “De hecho el jabón de café fue el primero que hice y el primero que salió a la venta. La razón es muy sencilla. Es un producto que todo el mundo tiene en la casa, que está a la mano, es económico, se hace con el residuo, con lo que todo el mundo desecha, con la borra del café, aunque en la fabricación le agrego un poco de la bebida también”.

    “Además, el café tiene múltiples beneficios. Es un excelente exfoliante, y la piel es muy importante que sea exfoliada sino se tapan los poros, etc. El café era algo asequible pero también investigué y leí muchísimo sobre los beneficios”.

    “Probé en mi piel el jabón de café y dije WOW, me gustó mucho como la dejó. Pero no sólo la mía, conversé con personas que usaban el jabón de café que hago y me decían, desde que comenzaron a emplearlo, que les había cambiado mucho la piel. Me decían que la tenían mucho más suave, con menos granos, más limpia…”.

    “Muchas personas se me acercaron y me agradecieron que realizara este jabón natural de café, porque incluso sentían complejo por tener granos, etc., y estaban muy satisfechas, y esa fue la razón que me hizo crecer y buscar nuevos tipos de jabones y otros productos, además de seguir con este que ya fabricaba”.

    Beneficios del jabón de café

    “El primero es que es exfoliante, elimina las células muertas, la cafeína articula la circulación sanguínea, es muy bueno para personas que sufren de várices, ayuda a reducir la celulitis, baja también la inflamación, elimina las ojeras…”.

    Según la literatura especializada, también reduce la piel naranja y es desodorizante, o sea, ayuda a eliminar el olor a sudor. Se dice, además, que es vigorizante, hidratante, y mejora el aspecto de la epidermis al posibilitar la eliminación de toxinas.

    “Tenemos dos tipos de jabón de café, uno hecho con aceite de coco y el otro con manteca de cacao. Lo mezclamos con aceite para que al hacer la exfoliación no reseque la piel. Es muy recomendado también para pieles maduras porque es antioxidante, combate las arrugas prematuras”.

    Café, también en velas y mascarillas

    Las inquietudes creativas de Sheila le han hecho explorar otros horizontes. Uno de ellos la llevó a usar el café en otros productos: velas aromáticas y mascarillas exfoliantes.

    “La vela de café seduce con su aroma. Usamos los granos tostados para decorarla que al quemarse, desprenden una fragancia muy agradable. Esa vela también la combinamos con canela”.

    “También tenemos un exfoliante corporal y facial, de café, miel y aceite de coco. Géminis Cosmetics en una ocasión adquirió para sus servicios esta mascarilla. Algunas personas llegaron a mi puerta buscando esa mascarilla porque la vieron allí”.

    En el caso de esta mascarilla, los beneficios para la piel son similares al del jabón, aunque según la literatura consultada, también es astringente y ayuda a aclarar la epidermis y las manchas, ilumina el rostro y es revitalizante, además potencia la firmeza y mejora el aspecto.

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    Sheila Castro es una de las principales promotoras en Santiago de Cuba del uso de productos naturales en la cosmética y en el bienestar espiritual, en sentido general. Pero es, además, la única fémina que produce artículos como los jabones artesanales.

    Sus creaciones han encontrado un público receptivo más allá de las fronteras provinciales e, incluso, nacionales.

    “He comercializado en Bayamo y me han hecho encargos desde Italia. Tengo clientas que me han comprado, han viajado al exterior, y desde otras naciones me hacen encargos. Me escriben y me dicen, mira tal persona irá a Santiago de Cuba, con ella quiero que me mandes esto y esto otro. Me ha pasado con clientas que viven en Estados Unidos”.

    Sin proponérselo, ella, junto a La Hoja Verde, son embajadores del buen gusto, de la elegancia, pero también promotores de salud porque –y es criterio personal de quien escribe, y basado en varios diálogos– acompaña cada producto, cada intención de venta, cada diálogo telefónico o por chat, con comentarios sobre los beneficios de usar productos naturales.

    Ese valor añadido, junto a la seriedad de sus producciones, la amabilidad del trato y sus creaciones, son –quizás– las notas distintivas de La Hoja Verde, un emprendimiento del que, seguro estoy, dará mucho de qué hablar, y para bien, en el futuro.

  • Café vs alopecia: la sugerencia de una doctora santiaguera

    Café vs alopecia: la sugerencia de una doctora santiaguera

    La Dra. Yanela Zaldívar Chaveco, médico especialista en Medicina General Integral en primer grado y quien labora en el policlínico 28 de Septiembre, experimentó en carne propia las consecuencias del estrés, al ver que su pelo caía lentamente.

    Por eso, y tras estudios, indagación y experimentación, decidió crear con sus propias manos, un tratamiento eficaz para transmitir salud y a la vez, con aplicaciones cosméticas.

    “Llegué al mundo de la cosmética debido a una experiencia personal sufrida con mi propio cabello que empezó a caer de manera exagerada y en general daños en el mismo” refiere la joven galena de tan solo 33 años de edad y agrega “me propongo estudiar el proceso de cómo nuestro cuerpo produce colágeno y queratina natural para reparar desde adentro los folículos pilosos y con estos la fibra capilar. Por lo que opté por aprender qué plantas o recomendaciones naturales podían acelerar el proceso para que hubiera sanidad del cuero cabelludo y que se revitalizara el mismo”.

    De esa manera, la Dra. Yanela Zaldívar Chaveco llega hasta el café, cuando hacía sus indagaciones.

    “Aprendí que el café es un antiinflamatorio potente y un gran estimulante de la producción de queratina y colágeno, además de que la cafeína estimula el crecimiento intenso del cabello, ayudando notablemente al proceso de tratamiento de la alopecia, fundamentalmente por estrés, que es la que tiene posibilidades de revertirse ya que la genética o por enfermedades sistemas es muy difícil de tratar”.

    Fue así como, desde una experiencia personal, y tomando por base la formación profesional en medicina y una profunda indagación, nacieron varias mascarillas capilares que, además de tratar la alopecia por estrés, tienen tremendo valor desde la cosmética.

    “En la cosmética, y específicamente en el tratamiento capilar, el café tiene múltiples usos. Uno de ellos es en la circulación capilar ya que la estimula un 200% y aumenta el crecimiento capilar de 1,5 cm hasta 2 cm al mes, además de su uso como un excelente exfoliante para la piel y fundamentalmente para el cutis, ya que limpia y nutre, devolviéndole sedosidad e hidratación”.

    El resultado es una línea de mascarillas capilares, todas con un fuerte basamento en el café como uno de los ingredientes principales.

    “Están Lisita natural reparación intensa, Lisita natural crecimiento intenso, Lisita natural nutritiva y Lisita natural hidratación profunda. Todas son productos reparadores. Como indica el logo, estas mascarillas capilares son un producto hecho 100 por ciento con plantas y aceites esenciales, dentro de lo que se halla en un 50% el café natural, o sea, sin proceso de tostado. Lo uso verde porque en la pulpa hay muchas propiedades, por eso no tiene el color del café”.

    El trabajo de la doctora Yanela de usar el café para promover salud y belleza no se ha limitado en la creación de una línea de mascarillas capilares. Ella, usando también la misma materia prima, ha hecho tónicos y tratamientos faciales exfoliantes para la acné vulgaris, el eczema y otras afecciones inflamatorias de la piel.

    “Llevo usando la línea Lisita Natural dos años de forma personal y 3 meses comercializándola, y gracias a Dios por su gran calidad tiene muy buena reputación y aceptación. Ya tengo más de 400 clientes que confían en Lisita Natural para el cuidado de su salud capilar”, acota.

    Más que una estrategia de promoción en redes sociales, por ejemplo, esta joven emprendedora confía más en seducir con su producto y luego pensar en crear perfiles en plataformas digitales. Por eso, actualmente sólo se puede localizar a través de su móvil y vía WhatsApp, ambos a través del número 51611331.

  • ¿Cuánto puede amar una persona el café?

    ¿Cuánto puede amar una persona el café?

    La DrC. Elizabeth Isaac Alemán es, categóricamente hablando, una de las mujeres que en Cuba más ama el café.

    La primera razón es que confiesa ser de esas personas cuyo día debe empezar con una taza de café en las mañanas. Luego, sin importar la posición del sol en el cielo, tiene que ingerir la bebida humeante varias veces, ya sea antes de almorzar, a eso de las 3 o 4 pm cuando las ganas por una taza son más fuertes, o incluso en la tarde noche, cuando ni los más osados lo hacen por temer al desvelo.

    Ella, sin importar el horario, lo necesita, como si fuera un sorbo de vida.

    La segunda razón es que ha dedicado más de 20 años de vida laboral y personal al estudio de los efectos del agua tratada magnéticamente en el cultivo del café, desde que la planta es sólo un embrión, pasando por los injertos, hasta la etapa en que está en viveros, previo a su sembrado en el campo.

    Esas razones avalan que su amor por el café no es sólo por lo gastronómico, por la taza humeante, sino por escudriñar, desde la ciencia, también al aromático cerezo.

    Si bien Elizabeth trabaja en el Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado, de la Universidad de Oriente, y llegó de forma accidental a la temática del café, de esa casualidad nació la pasión, un amor en el que tuvo gran influencia las personas con quien compartió conocimientos.

    Para la ciencia, refiere Elizabeth, los temas que desarrollaba estaban muy bien, a tono con las líneas investigativas del CITMA, sin embargo, al productor, al cafetalero, otras eran las necesidades que debían ser satisfechas.

    Actualmente, la indagación científica conduce a la DrC. Elizabeth Isaac Alemán a la UBPC La Calabaza, en un proyecto también territorial, una entidad donde su principal cultivo también es el café, con la diferencia que aquí la producción es más tecnológica. En ella el agua tratada magnéticamente se aplica al sistema de riego.

    El gran sueño de esta científica santiaguera es extender el uso del agua tratada magnéticamente.

    El café tiene adeptos de todo tipo, desde aquellos que se precian de colar la mejor bebida, hasta los que estudian sus características organolépticas, cultivos, formas de procesar, pasando por quienes hacen de él, motivación principal de sus carreras profesionales.

    Y en este último caso está la DrC. Elizabeth Isaac Alemán, una santiaguera que ha dedicado más de 20 años a estudiar el efecto del agua tratada magnéticamente al cultivo del café, desde que es un embrión hasta llegar a los viveros.

    Esta santiaguera confiesa que pretende realizar su sueño, el de probar esta tecnología en la mejora del producto final que es el café en la taza.

    Dice que, además de beber el aromático elíxir a cualquier hora, siente devoción por el café cubano, pues ha tenido la oportunidad de degustar los cerezos de otras naciones y por eso afirma, también categóricamente, que su preferido es que el que se obtiene en las montañas de la mayor nación del Caribe.

    “Porque me gusta como lo bebemos los cubanos: caliente, amargo, fuerte y escaso; además el café no se sopla, se absorbe, porque es como mejor llega su aroma y esencia. Por último, lo bebo en tres sorbos, como los árabes, donde el primero es el de la amistad, el segundo es el del amor, y el tercero y último sorbo, es el del misterio. ¿No has escuchado que los árabes leen las tazas? Es porque el tercer sorbo es el del misterio”.

    La Gran Piedra: el mejor lugar para tocar el cielo en Cuba