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  • Carlos Court, Terrazas La Caridad y el amor pasional por el café

    Carlos Court, Terrazas La Caridad y el amor pasional por el café

    El santiaguero Carlos Court Columbie, un experimentado emprendedor, comparte con el Jean Baptiste Grenouille, protagonista de la célebre novela El Perfume: historia de un asesino, la obsesión por la búsqueda de la perfección.

    Al primero le obsesionaba encontrar la fragancia perfecta; al segundo, la necesidad de hallar el mejor maridaje con el café.

    Carlos podría definirse como un apasionado e inquieto emprendedor, entusiasta de las alianzas con otros actores económicos del sector privado, pero además inventa recetas, actualiza las antiguas, ayuda a los jóvenes en sus caminos profesionales, y sobre todo, siempre tiene bajo la manga un as: un nuevo maridaje donde el café es rey y protagonista.

    • ¿De todo lo que culturalmente podrías escoger para singularizar tu emprendimiento, precisamente por qué escoges el café?

    “Como dice la DrC. Yaumara López Segrera, las personas nunca renuncian a un café bajo ninguna circunstancia, por muy difícil que esté. Aun en los peores momentos, es una bebida que hemos aprendido a disfrutar y a compartir. La mayor parte de la historia que conocemos del café, ha sido la de un brebaje compartido socialmente, y ese es uno de los motivos que me han hecho tenerlo como el elemento que singulariza mi emprendimiento Terrazas La Caridad”.

    “Además, muchas personas no terminan el día con una taza de café, pero sí lo comienzan con una pues solamente el aroma ya es capaz de levantarnos el ánimo y el cuerpo de la cama, con razón es la bebida más consumida en el mundo después del agua. Ese fue el segundo motivo”.

    “La tercera razón es que el café es un grano que está rodeado de tantos saberes que en cualquier comunidad, región de Cuba, país de cualquier continente, hay cuestiones que singularizan esos sitios o grupos de personas, y a mí como emprendedor me interesa absorber esa cultura, esas tradiciones, hábitos, costumbres, que se trasmiten de una generación a la otra, y llevarla a mis clientes”.

    “El café, como emprendedor, me ha permitido marcar la diferencia, porque desde mi conocimiento, en la ciudad de Santiago de Cuba, urbe de tanta tradición cafetalera, no existe hoy por hoy ningún sitio donde se reverencie tanto al aromático grano como aquí en Casa Dranguet, que pertenece a la Oficina del Conservador de la Ciudad, y en alianza con Terrazas La Caridad, la cual dirijo. Entre los dos, hemos creado un santuario a la cultura del café”.

    “Por último, el café es un producto en extremo versátil. Podemos encontrarlo en bebida sola o maridada con disímiles acompañantes, pero también podemos ver el grano en postres, como el helado que muy pronto venderemos en Casa Dranguet, o como salsa en diferentes platos. Esa peculiaridad del aromático cerezo, de poder estar presente en prácticamente todas las aristas de la gastronomía y coctelería, es sin dudas un atractivo que puede aprovecharse en cualquier emprendimiento, y a mí, en lo personal, me permite singularizarme a partir de la experimentación de nuevas recetas que tienen como protagónico el café cubano, un producto que ya de por sí está reconocido, incluso, en el mercado internacional”.

    • Usted habla del café desde la tradición, ¿cómo ha incorporado esta arista a su emprendimiento?

    “Desde hace un tiempo, en Terrazas La Caridad incorporé la ceremonia del café como producto turístico. Ahí se toca el pilón, se hace la historia de este objeto y su relación con el café y las tradiciones orales y campesinas. Pero el grano, en ese ritual, se cuela a la manera tradicional de los campos en Cuba, que es el famoso empina’o, y por último, se acompaña de un buen puro cubano”.

    “Pero también te cuento que algo muy sencillo, como moler el café, dice la tradición que se debe hacer sólo cuando se va a colar. Aquí en Casa Dranguet, cuya gastronomía está a cargo del emprendimiento Terrazas La Caridad, pues se pulveriza el cerezo tostado temprano en la mañana, para que así conserve mejores características”.

    “También desde el punto de vista tradicional, combinamos el café con productos que se emplean desde siempre, como la canela, el romero, el ron, la vainilla, la miel, el cacao, entre otros. El grano, como sabemos su origen y calidad, lo tostamos al carbón o leña, el caldero de hierro fundido, pero no le agregamos azúcar, pues dice la historia que esto se usaba para ocultar los defectos del café. Nosotros lo hacemos como antaño, sin nada de azúcar”.

    • ¿Y la parte más moderna del uso café? Porque su espacio, en la Casa Dranguet, hay especialistas que le han apodado “el laboratorio de Carlos”, ¿a qué se debe esto?

    “Aquí (en Casa Dranguet), desde que asumimos la gastronomía de este sitio, contemplamos que esta respetara lo tradicional, que estuviera a la altura del legado e historia de la edificación ya que en el pasado era la vivienda urbana de un hacendado cafetalero. Pero también consideramos que las ofertas y servicios estuvieran a tono con los tiempos nuevos, y por eso decidimos convertir el local en un laboratorio”.

    “Es así que nació el Carajillo 25 Aniversario, por las dos décadas y media de creada la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba, receta que combina los aromas y sabores de tres productos emblemáticos: el café y el tabaco cubanos, y el ron nacido aquí en la ciudad, que es cuna mundial del ron ligero. La armonía de estos tres ingredientes es, para algunos, el más perfecto maridaje pues en un sorbo se siente la combinación del café con el ron, y se percibe el aroma de un buen puro”.

    “Antes ya había creado el Café La Caridad, donde las tazas se colocan en una duela de un barril de añejamiento, de roble blanco americano, se prende junto a granos de café y hojas de tabaco, y el aroma se impregna, lo cual hace que beber la bebida sea incluso más aromático. Es un café colado en un empina’o, o sea viene de lo tradicional, pero se experimenta para que la sensación sea incluso mejor, a partir del maridaje de olores. Después maridamos sabores y le incluimos el cacao, por ejemplo, que es emblemático de la región oriental, y da por resultado una bebida más aromática, pero que es además corto, amargo, caliente y que se comparte”.

    “Actualmente estamos experimentando una salsa de café, que incorporaremos en la gastronomía, para sazonar carnes y pescados, crema también de café, dulce o salada, también para acompañar panes, además de postres que tengan este producto como principal ingrediente. También, por ejemplo, probamos maridaje como el guineo o pátano fruta y el café, receta que estamos promoviendo en esta Segunda Jornada Café Cubano: Cultura, Identidad y Patrimonio”.

    • Lo más nuevo aquí en Casa Dranguet, y de la mano Terrazas La Caridad, es una crema de café.  

    “Hace menos de tres meses sacamos la crema de café que no para de estar en desarrollo y evolución, pues si bien la comenzamos con el Santiago Añejo Especial, como ron acompañante, podemos llegar hasta el ron Isla del Tesoro”.

    “Es una crema que en dependencia del ron que le añadas, así será el sabor y el dulzor que le va a caracterizar. Además del ron, tiene leche, cacao, y otros productos que le dan su sabor característico y que le dan un sello especial y único a la bebida, que se sirve en casa Dranguet”.

    • Los encadenamientos productivos, una estrategia de Terrazas La Caridad.

    “Desde que comenzamos a prestar servicios en casa Dranguet, identificamos aquellos nuevos actores económicos, dígase emprendedores, Trabajador por Cuenta Propia, Cooperativa No Estatal, o Mipyme, que por sus productos o servicios pudieran aportar a la gastronomía que ofrecemos en este local en el centro de la ciudad. Obviamente tenían que tener el café de alguna manera incluido o que pudiera combinarse con este grano, o sea, que fueran formas económicas amigables con el café”.

    “Es así que identificamos a Los Pinitos, que hacen un helado de café delicioso y que pronto estaremos ofertando en Casa Dranguet, está Fénix, con quien hemos hecho algunos experimentos para sacar un pan de café que es una delicia y que sabemos tendrá gran aceptación. Y más reciente estamos al habla con un joven emprendedor que ha desarrollado una crema de café, para colaborar con él en el futuro”.

    • Sabemos que eres un emprendedor inquieto, ¿qué idea estás cocinando actualmente?

    (RISAS)

    “Sí, mira en Casa Dranguet queremos montar un espacio donde los clientes y visitantes puedan adquirir esos productos manufacturados de los que te he hablado. No hay un mejor lugar que aquí, local vinculado a la historia del café en Cuba, a muy pocos metros del corazón de la ciudad (Parque Céspedes). Veremos qué sale de esa idea”.

     

  • Nueva crema de café gana adeptos en Santiago de Cuba

    Nueva crema de café gana adeptos en Santiago de Cuba

    El día que Reinaldo Suárez Delgado, un joven santiaguero de tan sólo 23 años de edad, decidió crear una nueva línea de cremas llamada La Isabella, lo hizo con varios objetivos: primero ser dueño de su propio emprendimiento; y segundo, reflejar el ser santiaguero, y en especial, los sabores que de alguna manera están presentes en la cultura de este lado del país caribeño, y en el imaginario y pasado de su propio creador.

    Desde el inicio tenía clara la idea de reverenciar su pasado porque él, al igual que muchos, fue educado en una familia donde el amor por la aromática bebida comienza desde pequeños, cuando la seducción se hace, en las mañanas, con galletas tostadas y sorbos de café claro o con leche.

    De su línea de cremas La Isabella, sobresale en la primera el sabor a maní como ingrediente principal; en la segunda, es el café la diva; pero ya sueña con una tercera receta donde la cañandonga será la reina.

    Pero es justamente la crema con sabor a café la que nos hace llegar hasta este joven emprendedor santiaguero que tomó el simple sorbo de la aromática bebida y lo convirtió en algo más.

    “Con mi grupo cercano de amigos, literalmente, me reúno todos los días en algún sitio de la ciudad para tomar café capuchino. De esa costumbre nació la idea de crear una crema que tuviera el sabor del café, la cremosidad propia del capuchino y que además tuviera alcohol, porque en Santiago de Cuba hay una larga tradición al ser la cuna del ron ligero. Pero también muy importante, es que cuando yo era niño, mi madrina me hacía un café con leche y vainilla, que yo recuerdo con gran cariño por ese sabor, y esa crema y espuma, que tenía cuando lo bebía y que me encantaba. En mi mente siempre he asociado el sabor del café y la vainilla”.

    Cuenta este joven emprendedor que desde el inicio la crema de café la vislumbró como una ganadora, como una bebida capaz de ganar nuevos adeptos cada día.

    “Y es por eso que la creé, una mezcla de esencias de vainilla, café, y con azúcar parda que es como nos gusta a nosotros endulzar el café, y además que se le sienta bien el sabor al alcohol, porque al santiaguero le gusta las bebidas fuertes, no sólo el café, sino también los cocteles y las cremas. Esta, a diferencia por ejemplo del Rocío de Gallo que es un café al que se le agrega algún tipo de ron, se le siente mucho más fuerte el alcohol, además del propio espesor de una crema, aunque es una bebida fina, destilada, puede ser usada como aperitivo”.

    Arte del arte: artesanías con disco de vinilo

    Desde el olor a café, que delata sin dudas el ingrediente estrella, hasta esa singular impresión que deja en la boca, ese cuerpo, hacen única la bebida que, por demás, hereda del aromático grano la necesidad de ser compartida conversando. Esa es otra singularidad de esta crema, que se disfruta más entre amigos.

    “Estrené la crema de café con mis amigos. Cuando hago algo nuevo lo pruebo con ellos, en un grupo cerrado, y ahí mismo me compraron varias botellas. Me señalaron que querían que supiera mucho más a café, o sea querían que el sabor fuera más intenso, sabes que esta bebida en Cuba se consume fuerte por tradición”.

    El nombre de la línea de crema La Isabella hace una franca alusión a ese famoso y emblemático cafetal La Isabelica, en la cordillera de La Gran Piedra, lugar de leyendas vinculado al cultivo y procesamiento del café siglos atrás en Santiago de Cuba. Pero también esa denominación que defiende el joven emprendedor tiene un significado más profundo.

    “Ese nombre es para mí como un faro de espiritualidad. Mi tatarabuela se llamaba así, y siempre su recuerdo ha existido en mi familia. Su historia, junto a la de los cafetales franceses me vinieron al mismo tiempo y me dije, ese nombre está perfecto”.

    La crema de café está maridada con vainilla, la de maní se acompaña de canela. Sin embargo, el joven Reinaldo tiene en mente una nueva receta donde el ingrediente principal será la cañandonga.

    “Por poseer varias propiedades medicinales, la historia vincula la cañandonga con los piratas, pero también es un fruto que en batido, con leche, tiene un sabor achocolatado, entonces se me hace atractivo hacer una nueva crema donde este sea el sabor e ingrediente principal. Actualmente estoy desarrollando esta receta a partir de la búsqueda del mejor maridaje”.

    A Reinaldo se le puede localizar en Facebook y también a través del móvil +53 51128316.

  • Arte del arte: artesanías con disco de vinilo

    Arte del arte: artesanías con disco de vinilo

    Mientras buscaba en Google, a José Antonio Jiménez le llegó la inspiración de convertir el disco de vinilo en atractivas artesanías que reverenciaran la cultura universal, incluyendo la cubana.

    “Eso no es nuevo en el mundo, si buscas verás que en muchos lugares se convierten los discos de vinilo en diferentes tipos de artesanías, en relojes, en lámparas y otros objetos para decorar las paredes, mesas, repisas…Es un uso digno cuando muchos simplemente los botan”, se apresura en aclarar.

    Hay quienes le reclaman el hecho de convertir el disco de vinilo en un objeto artesanal, por eso defiende la tesis de que es una manera de hacer arte con el arte, más cuando muchas personas –por desconocimiento de que es un objeto patrimonial, por daños, hongos, o por cualquier otra razón–, en ocasiones se deshacen de los viejos acetatos, y en el peor de los casos terminan en la basura.

    En la calle Heredia, la arteria cultural de la ciudad de Santiago de Cuba, en el callejón del Carmen, espacio destinado a la actividad por cuenta propia, y en la red social Facebook, son algunos de los sitios donde se pueden ver estos discos de vinilos convertidos en artesanías a partir del ingenio de José Antonio.

    “Con ellos hago relojes, lámparas de varios tipos, adornos, y otros elementos decorativos. También, pero en menor medida, trabajo con PVC y acrílico, aunque prefiero el vinilo, que es fácil de trabajar sólo hay que cuidar que cuando se calienta puede derretirse, sólo eso, velar la temperatura”.

    A este artesano llegamos por sus publicaciones en Facebook donde mostraba algunas piezas realizadas con discos de vinilo y decoradas con motivos de café. Sorprenden, entre otros detalles, por el exquisito acabado y alto nivel de precisión, además de ser diseños dinámicos y en movimiento.

    Café vs alopecia: la sugerencia de una doctora santiaguera

    Sobre el porqué el café es un elemento recurrente en sus artesanías, refiere José Antonio que es muy simple: “al cubano le gusta el café, beberlo, pero también todo lo relacionado con esta bebida”.

    “Los extranjeros que visitan la ciudad, buscan mucho la artesanía que tenga motivos de café, tabaco, el ron, las propias palabras Cuba o café, entre otros elementos, son muy bien apreciados”.

    “A los nacionales también les gusta mucho la artesanía relacionada con el café. La gente me refiere mucho que la prefieren para decorar cafeterías, cocinas, patios, y espacios así, que se relacionen con la gastronomía, con los sitios para degustar alimentos o tipo terraza donde a la gente le gusta beber un buen café”.

    “En sentido general, todas las piezas vinculadas con la comida, la cocina, las bebidas, entre ellas el café, están entre los diseños que más buscan las personas, y los cubanos me compran tanto para decorar negocios como para usar en sus viviendas. Del café tengo unos cinco diseños en total”.

    El disco de vinilo es un soporte singular a la hora de representar una idea: es redondo, puede derretirse si no se vigila de cerca la temperatura y convertirse en una pasta, es flexible, pero además tiene unas dimensiones específicas.

    https://www.facebook.com/groups/1275957196103605/permalink/1710508602648460/

    “Tiene que ser generalmente un diseño continuo, que además entre en las dimensiones de un disco de vinilo pues no es un formato infinito. El disco grande, pues el más pequeño no lo trabajo pues hay muy poca área para realizar el diseño, tiene sólo 300 mm de diámetro, y además de eso tienes dentro un círculo de 103 mm que o lo incorporas al diseño, o tienes que tener cuidado cómo lo trabajas, y me refiero al centro del vinilo, que tiene una pieza de papel con información incorporada, etc. Estéticamente no es correcto tocar ese centro y a muchas personas no les gusta, tampoco les gusta que se toquen los bordes originales del disco, pues se corre el riesgo de que no se identifique que es un disco de vinilo, y pierde el sentido original de coger esta pieza y convertirla en artesanía, se corre el riesgo de que parezca un pedazo de plástico y no un acetato”

    Los diseños de José Antonio han viajado y encontrado público receptor tanto en otras provincias de Cuba como en otras naciones. En buena medida, posiblemente es el único que ahora mismo en la ciudad de Santiago de Cuba trasforma los vinilos en artesanías.

    “Desde otros países me han hecho encargos de piezas que reflejen la música, en especial el jazz y el rock”.

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    José Antonio defiende la idea de darle un uso digno a un disco de vinilo cuando por muchas razones ya no se usa en casa para escuchar música.

    Él cree, ciegamente, que se puede hacer arte con el arte, por eso de su intelecto salen piezas singulares que hoy decoran los hogares de muchos santiagueros, también negocios y emprendimientos, o están como objeto de admiración de personas de otras provincias y países.

    Lo que hace no es nuevo en el mundo, sí bastante novedoso en la ciudad oriental donde se dice es en la actualidad el único, o de los pocos, que convierten viejos acetatos en piezas decorativas.

    Más allá de los 300 mm de diámetro, sólo la imaginación limita la creatividad de este joven cuentapropista, artesano y emprendedor.

    Como parte de su imaginación, el café es una de sus principales inspiraciones y por ende parte fundamental de sus artesanías, demostrando que desde el arte, la música y el vinilo, una conjunción de todos esos elementos, también se reverencia a la cultura relacionada con el aromático grano.

    Se le puede localizar a través del móvil 54521363 o formar parte de su grupo en Facebook.

  • Más Café… con aroma de mujer

    Más Café… con aroma de mujer

    El día que Más Café abrió sus puertas, en San Félix entre Heredia y San Basilio (ciudad de Santiago de Cuba), no sabía que inspiraría otros emprendimientos similares en la urbe.

    Y no es sólo la calidad de sus ofertas, su céntrica locación, o un menú simple donde el «no hay» parece haber sido desterrado, en realidad –en mi modesta opinión– es el clima que se respira en el local lo que más atrae, el ambiente, y la cultura de cuidar hasta el más mínimo detalle, como la iluminación.

    Antes de Más Café, la ciudad de Santiago de Cuba realmente adolecía de ese tipo de sitio pequeño, acogedor, íntimo, que invitara a beber la humeante bebida, compartida entre charlas y amigos.

    Lilian de la Caridad Duvergel Sánchez es la persona que impulsó la creación de Más Café, una mujer sencilla, joven que conoce muy bien este tipo de emprendimiento porque empezó desde “abajo”, como se dice en el negocio de la gastronomía.

    “Hace más de tres años que inicié el emprendimiento de crear un local que fuera para compartir un café y a esto agregarle la posibilidad de degustar comidas rápidas y ligeras”, asegura y añade “la idea nació porque iba mucho al café que está en la calle Enramadas, que pertenece a la EGREM. Cuando salía del gimnasio siempre pasaba por ahí y me tomaba un café. Entonces visualicé la posibilidad de tener un espacio así con esas características, porque realmente la ciudad estaba carente de locales así, pero privados”.

    Después de ella, comenzaron a surgir pequeños cafés en la ciudad de Santiago de Cuba con similares características, pero en el sector privado. Antes, existía la línea Café Ven, luego Café Cubita, pero estos eran del área estatal.

    Sin embargo, la diferencia de Más Café con sus similares estatales y privados, siempre ha sido la visualidad, el clima que lograba crear con su decorado, colores, muebles, etc.

    “Para mí los detalles son importantes, donde quiera que uno esté, tiene que rodearse de un espacio agradable, para uno permanecer, de lo contrario llegas a un sitio que no te gusta y quieres llegar e irte con la misma. Si además es un lugar para conversar, para compartir, para beber un café, para hacer un negocio, para pasar tiempo con amigas, pues es incluso más importante esos detalles que a uno le rodean, dígase decoración, iluminación, presentación de los platos, etc., todo eso te hace volver a ese sitio”.

    Lilian posee una formación muy integral. En su historia trabajó como dependienta en el restaurante El Madrileño y en El Palenquito, mientras que en el horario alterno, estudiaba en la Universidad de Oriente la carrera de Licenciatura en Economía.

    Esa combinación del conocimiento universitario en una carrera afín a la administración de negocios y empresas, y de trabajar arduamente directamente con el cliente, pues le ha permitido a Lilian –junto a la genuina modestia que siempre le acompaña– dirigir un emprendimiento que goza, por encima de todo, de gran popularidad, y no sólo por poseer un menú sencillo que cumple con las expectativas, sino por respetar al cliente.

    “Soy una persona que le pone un «pero» a todo, eso hace que tenga que esforzarme más en la calidad del servicio, desde que se recibe a un cliente hasta que se le despide siempre tiene primar el buen trato”.

    Esa «sensación» de que todo puede hacerse mejor la ha llevado a dirigir no sólo un pequeño emprendimiento exitosos, sino que destaca como un sitio donde las personas pueden sentirse bien atendidas.

    Esta joven emprendedora confiesa levantarse desde las cinco de la mañana para hacer, religiosamente, una rutina que incluye ir hasta Más Café y verificar que todo esté en orden.

    “Pero antes de empezar mi día de trabajo siempre me tomo mi cafecito, ese no puede faltar, es el que me da buena energía. Luego hago esa rutina que te explicaba, de darle buena vibra a todo. Ya las personas que trabajan conmigo se han acostumbrado a mi forma y saben cómo me gusta que funcione todo, eso me permite optimizar y así dirigir Más Café. De alguna manera he creado una cultura de trabajo que comparto con toda persona que viene a trabajar conmigo”.

    Esta joven mujer, de tan sólo 29 años, estudió economía en la Universidad de Oriente, aunque no era la opción que más deseaba, pues anhelaba ser psicóloga. No obstante, admite que realmente le gustó mucho estudiar esa especialidad al extremo que llegó a impartir docencia.

    El nombre de Más Café nació como bateador emergente. Inicialmente se consideró Café Hartman como identificativo, pero por varios motivos se desechó, a lo que un trabajador fundador sugirió «Más Café» pues no sólo se serviría la humeante bebida.

    “Al inicio teníamos una amplia variedad de café, pero nos dimos cuenta que no funcionaba, nos concentramos en dos o tres que eran los que más se pedían, entre ellos el cappuccino, frappuccino, el cortadito, el café con leche, el americano y el expreso. Desde siempre tenemos una carta muy sencilla porque no nos gusta decir al cliente «No Hay». Tenemos en el menú aquellas cosas que realmente podemos mantener”.

  • Desde La Hoja Verde, una reverencia al café

    Desde La Hoja Verde, una reverencia al café

    La Hoja Verde, un emprendimiento de reciente creación en la ciudad de Santiago de Cuba, se ha convertido en los últimos meses en un referente en la fabricación y comercialización de cosméticos, artesanías y otros objetos, a partir del uso de productos naturales.

    Sin embargo, fue el aroma a café lo que nos llevó a la puerta de la morada de Sheila Castro, en Vista Alegre, en calle 13 esquina 12, número 258, para conversar sobre el uso del aromático grano en las manufacturas de esta joven emprendedora.

    Un jabón cuyo ingrediente distintivo es el café, una mascarilla exfoliante también preparada con esta materia prima, y por último una vela decorada y aromatizada con granos del cerezo, son los productos que motivan este encuentro.

    El inicio… de La Hoja Verde

    “La Hoja Verde nació en la pandemia de Covid”, se apresura a decir Sheila y sorprende a este periodista porque la profesionalidad con que habla la joven, y el prestigio ganado entre sus clientes, parecían ser un emprendimiento con más tiempo de vida.

    “Sólo tiene un año y medio, y surgió un poco por el tiempo libre, por la creatividad que uno lleva por dentro y también por la necesidad de hacer cosas y no estar detenidos. Fue así que entonces empecé a hacer cosas y no he parado hasta el día de hoy”.

    Sheila Castro, emprendedora de Santiago de Cuba, y alma de La Hoja Verde. Foto cortesía la entrevistada.
    Sheila Castro, emprendedora de Santiago de Cuba, y alma de La Hoja Verde. Foto cortesía la entrevistada.

    Refiere Sheila que al inicio no la movió la motivación de comercializar sus productos, más bien buscaba calidad de vida.

    “Los jabones, por ejemplo, los hice para mí, o para la casa pues tenemos un hostal, pero por cosas de la vida los compartí con compañeras y entonces empezaron a pedirme, creo que un poco porque las personas tienen la necesidad de tener cosas de calidad, pero de origen natural o que no le afecten la piel. Fue entonces que la aceptación de la gente de los productos que estaba fabricando, lo que me animó a comercializar, a seguir creando y a vender”.

    ¿Por qué el café?

    “De hecho el jabón de café fue el primero que hice y el primero que salió a la venta. La razón es muy sencilla. Es un producto que todo el mundo tiene en la casa, que está a la mano, es económico, se hace con el residuo, con lo que todo el mundo desecha, con la borra del café, aunque en la fabricación le agrego un poco de la bebida también”.

    “Además, el café tiene múltiples beneficios. Es un excelente exfoliante, y la piel es muy importante que sea exfoliada sino se tapan los poros, etc. El café era algo asequible pero también investigué y leí muchísimo sobre los beneficios”.

    “Probé en mi piel el jabón de café y dije WOW, me gustó mucho como la dejó. Pero no sólo la mía, conversé con personas que usaban el jabón de café que hago y me decían, desde que comenzaron a emplearlo, que les había cambiado mucho la piel. Me decían que la tenían mucho más suave, con menos granos, más limpia…”.

    “Muchas personas se me acercaron y me agradecieron que realizara este jabón natural de café, porque incluso sentían complejo por tener granos, etc., y estaban muy satisfechas, y esa fue la razón que me hizo crecer y buscar nuevos tipos de jabones y otros productos, además de seguir con este que ya fabricaba”.

    Beneficios del jabón de café

    “El primero es que es exfoliante, elimina las células muertas, la cafeína articula la circulación sanguínea, es muy bueno para personas que sufren de várices, ayuda a reducir la celulitis, baja también la inflamación, elimina las ojeras…”.

    Según la literatura especializada, también reduce la piel naranja y es desodorizante, o sea, ayuda a eliminar el olor a sudor. Se dice, además, que es vigorizante, hidratante, y mejora el aspecto de la epidermis al posibilitar la eliminación de toxinas.

    “Tenemos dos tipos de jabón de café, uno hecho con aceite de coco y el otro con manteca de cacao. Lo mezclamos con aceite para que al hacer la exfoliación no reseque la piel. Es muy recomendado también para pieles maduras porque es antioxidante, combate las arrugas prematuras”.

    Café, también en velas y mascarillas

    Las inquietudes creativas de Sheila le han hecho explorar otros horizontes. Uno de ellos la llevó a usar el café en otros productos: velas aromáticas y mascarillas exfoliantes.

    “La vela de café seduce con su aroma. Usamos los granos tostados para decorarla que al quemarse, desprenden una fragancia muy agradable. Esa vela también la combinamos con canela”.

    “También tenemos un exfoliante corporal y facial, de café, miel y aceite de coco. Géminis Cosmetics en una ocasión adquirió para sus servicios esta mascarilla. Algunas personas llegaron a mi puerta buscando esa mascarilla porque la vieron allí”.

    En el caso de esta mascarilla, los beneficios para la piel son similares al del jabón, aunque según la literatura consultada, también es astringente y ayuda a aclarar la epidermis y las manchas, ilumina el rostro y es revitalizante, además potencia la firmeza y mejora el aspecto.

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    Sheila Castro es una de las principales promotoras en Santiago de Cuba del uso de productos naturales en la cosmética y en el bienestar espiritual, en sentido general. Pero es, además, la única fémina que produce artículos como los jabones artesanales.

    Sus creaciones han encontrado un público receptivo más allá de las fronteras provinciales e, incluso, nacionales.

    “He comercializado en Bayamo y me han hecho encargos desde Italia. Tengo clientas que me han comprado, han viajado al exterior, y desde otras naciones me hacen encargos. Me escriben y me dicen, mira tal persona irá a Santiago de Cuba, con ella quiero que me mandes esto y esto otro. Me ha pasado con clientas que viven en Estados Unidos”.

    Sin proponérselo, ella, junto a La Hoja Verde, son embajadores del buen gusto, de la elegancia, pero también promotores de salud porque –y es criterio personal de quien escribe, y basado en varios diálogos– acompaña cada producto, cada intención de venta, cada diálogo telefónico o por chat, con comentarios sobre los beneficios de usar productos naturales.

    Ese valor añadido, junto a la seriedad de sus producciones, la amabilidad del trato y sus creaciones, son –quizás– las notas distintivas de La Hoja Verde, un emprendimiento del que, seguro estoy, dará mucho de qué hablar, y para bien, en el futuro.

  • Café vs alopecia: la sugerencia de una doctora santiaguera

    Café vs alopecia: la sugerencia de una doctora santiaguera

    La Dra. Yanela Zaldívar Chaveco, médico especialista en Medicina General Integral en primer grado y quien labora en el policlínico 28 de Septiembre, experimentó en carne propia las consecuencias del estrés, al ver que su pelo caía lentamente.

    Por eso, y tras estudios, indagación y experimentación, decidió crear con sus propias manos, un tratamiento eficaz para transmitir salud y a la vez, con aplicaciones cosméticas.

    “Llegué al mundo de la cosmética debido a una experiencia personal sufrida con mi propio cabello que empezó a caer de manera exagerada y en general daños en el mismo” refiere la joven galena de tan solo 33 años de edad y agrega “me propongo estudiar el proceso de cómo nuestro cuerpo produce colágeno y queratina natural para reparar desde adentro los folículos pilosos y con estos la fibra capilar. Por lo que opté por aprender qué plantas o recomendaciones naturales podían acelerar el proceso para que hubiera sanidad del cuero cabelludo y que se revitalizara el mismo”.

    De esa manera, la Dra. Yanela Zaldívar Chaveco llega hasta el café, cuando hacía sus indagaciones.

    “Aprendí que el café es un antiinflamatorio potente y un gran estimulante de la producción de queratina y colágeno, además de que la cafeína estimula el crecimiento intenso del cabello, ayudando notablemente al proceso de tratamiento de la alopecia, fundamentalmente por estrés, que es la que tiene posibilidades de revertirse ya que la genética o por enfermedades sistemas es muy difícil de tratar”.

    Fue así como, desde una experiencia personal, y tomando por base la formación profesional en medicina y una profunda indagación, nacieron varias mascarillas capilares que, además de tratar la alopecia por estrés, tienen tremendo valor desde la cosmética.

    “En la cosmética, y específicamente en el tratamiento capilar, el café tiene múltiples usos. Uno de ellos es en la circulación capilar ya que la estimula un 200% y aumenta el crecimiento capilar de 1,5 cm hasta 2 cm al mes, además de su uso como un excelente exfoliante para la piel y fundamentalmente para el cutis, ya que limpia y nutre, devolviéndole sedosidad e hidratación”.

    El resultado es una línea de mascarillas capilares, todas con un fuerte basamento en el café como uno de los ingredientes principales.

    “Están Lisita natural reparación intensa, Lisita natural crecimiento intenso, Lisita natural nutritiva y Lisita natural hidratación profunda. Todas son productos reparadores. Como indica el logo, estas mascarillas capilares son un producto hecho 100 por ciento con plantas y aceites esenciales, dentro de lo que se halla en un 50% el café natural, o sea, sin proceso de tostado. Lo uso verde porque en la pulpa hay muchas propiedades, por eso no tiene el color del café”.

    El trabajo de la doctora Yanela de usar el café para promover salud y belleza no se ha limitado en la creación de una línea de mascarillas capilares. Ella, usando también la misma materia prima, ha hecho tónicos y tratamientos faciales exfoliantes para la acné vulgaris, el eczema y otras afecciones inflamatorias de la piel.

    “Llevo usando la línea Lisita Natural dos años de forma personal y 3 meses comercializándola, y gracias a Dios por su gran calidad tiene muy buena reputación y aceptación. Ya tengo más de 400 clientes que confían en Lisita Natural para el cuidado de su salud capilar”, acota.

    Más que una estrategia de promoción en redes sociales, por ejemplo, esta joven emprendedora confía más en seducir con su producto y luego pensar en crear perfiles en plataformas digitales. Por eso, actualmente sólo se puede localizar a través de su móvil y vía WhatsApp, ambos a través del número 51611331.

  • ¿Cuánto puede amar una persona el café?

    ¿Cuánto puede amar una persona el café?

    La DrC. Elizabeth Isaac Alemán es, categóricamente hablando, una de las mujeres que en Cuba más ama el café.

    La primera razón es que confiesa ser de esas personas cuyo día debe empezar con una taza de café en las mañanas. Luego, sin importar la posición del sol en el cielo, tiene que ingerir la bebida humeante varias veces, ya sea antes de almorzar, a eso de las 3 o 4 pm cuando las ganas por una taza son más fuertes, o incluso en la tarde noche, cuando ni los más osados lo hacen por temer al desvelo.

    Ella, sin importar el horario, lo necesita, como si fuera un sorbo de vida.

    La segunda razón es que ha dedicado más de 20 años de vida laboral y personal al estudio de los efectos del agua tratada magnéticamente en el cultivo del café, desde que la planta es sólo un embrión, pasando por los injertos, hasta la etapa en que está en viveros, previo a su sembrado en el campo.

    Esas razones avalan que su amor por el café no es sólo por lo gastronómico, por la taza humeante, sino por escudriñar, desde la ciencia, también al aromático cerezo.

    Si bien Elizabeth trabaja en el Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado, de la Universidad de Oriente, y llegó de forma accidental a la temática del café, de esa casualidad nació la pasión, un amor en el que tuvo gran influencia las personas con quien compartió conocimientos.

    Para la ciencia, refiere Elizabeth, los temas que desarrollaba estaban muy bien, a tono con las líneas investigativas del CITMA, sin embargo, al productor, al cafetalero, otras eran las necesidades que debían ser satisfechas.

    Actualmente, la indagación científica conduce a la DrC. Elizabeth Isaac Alemán a la UBPC La Calabaza, en un proyecto también territorial, una entidad donde su principal cultivo también es el café, con la diferencia que aquí la producción es más tecnológica. En ella el agua tratada magnéticamente se aplica al sistema de riego.

    El gran sueño de esta científica santiaguera es extender el uso del agua tratada magnéticamente.

    El café tiene adeptos de todo tipo, desde aquellos que se precian de colar la mejor bebida, hasta los que estudian sus características organolépticas, cultivos, formas de procesar, pasando por quienes hacen de él, motivación principal de sus carreras profesionales.

    Y en este último caso está la DrC. Elizabeth Isaac Alemán, una santiaguera que ha dedicado más de 20 años a estudiar el efecto del agua tratada magnéticamente al cultivo del café, desde que es un embrión hasta llegar a los viveros.

    Esta santiaguera confiesa que pretende realizar su sueño, el de probar esta tecnología en la mejora del producto final que es el café en la taza.

    Dice que, además de beber el aromático elíxir a cualquier hora, siente devoción por el café cubano, pues ha tenido la oportunidad de degustar los cerezos de otras naciones y por eso afirma, también categóricamente, que su preferido es que el que se obtiene en las montañas de la mayor nación del Caribe.

    “Porque me gusta como lo bebemos los cubanos: caliente, amargo, fuerte y escaso; además el café no se sopla, se absorbe, porque es como mejor llega su aroma y esencia. Por último, lo bebo en tres sorbos, como los árabes, donde el primero es el de la amistad, el segundo es el del amor, y el tercero y último sorbo, es el del misterio. ¿No has escuchado que los árabes leen las tazas? Es porque el tercer sorbo es el del misterio”.

    La Gran Piedra: el mejor lugar para tocar el cielo en Cuba

  • ¿Qué sabes del Diablo Rojo de Santiago de Cuba?

    ¿Qué sabes del Diablo Rojo de Santiago de Cuba?

    En estos tiempos de Carnavales y Trochas recordaremos juntos la historia convertida en leyenda de uno de sus más notables personajes, «El Diablo Rojo» ahora entre nosotros para siempre en la Trocha Santiaguera,no os asombreis de estas imágenes que reviven nuestro pasado.

    Emilio Benavides Puentes nació el 6 de octubre de 1901 en Santiago de Cuba. Tuvo 23 hermanos y una hermana. Su existencia estaba llena de avatares que los signaron como hombre procedente de un hogar sencillo. De pequeño se vio en la necesidad de realizar cuanto trabajo apareciera, tuvo dos grandes aficiones que, con el tiempo, le traerían la fama: los patines y el baile, específicamente el Charleston.

    Por el año 1927 se hizo asiduo visitante de la compañía teatral bufa de Bolito. Cuando bajaban el telón en el intermedio de la obra, Emilio se ponía a danzar en las graderías del teatro. Un día el dueño lo vio y le gustó tanto el desparpajo del joven que lo contrató como bailarín excéntrico y acrobático. Fue precisamente en este rol cuando, durante una actuación en Holguín, lo bautizaron con el mote que lo marcó para el resto de su vida: El Diablo Rojo. Lo de diablo era por sus movimientos, y lo de rojo, por el color de la ropa que vestía.

    Muchas anécdotas casi mitos, marcaron su etapa de teatrero. Una vez en un hotel de Puerto Padre, por los años 30 del pasado siglo, el Diablo Rojo y otros amigos de la compañía, empataron varias sábanas y se descolgaron hacia la calle, con las maletas, desde un piso elevado, porque las recaudaciones no le alcanzaban para pagar habitaciones.

    Tuvo momentos muy difíciles en los cuales no aparecía trabajo y pernoctó en el parque de Monte y Prado, en la Habana. En una ocasión, leyó un anuncio en un periódico sobre patines “Chicago”. Se presentó a la convocatoria y lo contrataron. Como promotor de ese negocio, nació una de sus mayores hazañas muchos han contado: un viaje en patines entre la capital y la localidad que lo vio nacer. El tramo lo recorrió en 7 días y 3 horas. En total, a lo largo de su vida, hizo cinco viajes entre Habana y Santiago de Cuba: tres para la capital y dos hacia su ciudad. Siempre en funciones propagandísticas.

    Pero esta no fue su única proeza. En una oportunidad bajaba, junto a otros patinadores, la empinada loma de la vía santiaguera San Félix, y al cruzar la calle Santa Lucía se le interpuso un automóvil. En ese breve momento, donde sólo se veían dos oportunidades: estrellarse contra el auto o contra una pared; Emilio no lo pensó dos veces, se agachó y saltó por sobre el carro. Todos los presentes rompieron en vítores y aplausos, creyendo que se trataba de algo ensayado, e incluso le pidieron que lo repitiera, pero el patinador sólo atinó a perderse del sitio.

    Sin embargo, al parecer le tomó el gusto pues luego lo repitió muchas veces hasta contabilizarle más de 3000 saltos sobre autos. También lo hizo encima de 12 bicicletas en conjunto y sobre muchachos que se acostaban en el pavimento. Uno de los mayores recuerdos fue su propaganda en la tienda “El Machetazo”, llena de colorido y habilidades.
    En el 1959, el Diablo Rojo realizó varias labores: mensajero; mozo de limpieza, vendedor de refrescos, emparedados y otras mercancías en cines citadinos. Hasta que en 1969 se jubiló. Justamente en esa época comenzó a desarrollar una labor que le ganaría un lugar definitivo en el corazón de los santiagueros.

    Vestido con uniforme el Diablo Rojo, incluso ya octogenario se dedicó a cuidar la seguridad de los niños de la escuela “Armando García”, en la popular calle Trocha, regulando el tránsito de la zona. Con las piernas en semi cuclillas y los brazos extendidos, controlaba el tránsito para que las filas de niños cruzaran la calle.

    Volvía a vestir el traje de Diablo rojo en la época de carnaval, entonces paseaba elegante con un garbo único por las calles de su Santiago de Cuba hasta concluir frente al jurado de la fiesta, donde hacía gala del donaire de artista espectáculo.

    En este documental sobre su historia realizado por el cineasta cubano Octavio Cortázar, en 1986 dijo: “Yo sé que es una locura el tirarme así delante de los carros pero la vida de los niños es lo principal”.

    Y el cineasta narró: “Resulta una fiesta verlo ejercer su tarea, deteniendo incluso a los propios policías motorizados, quienes le dedican un saludo al pasar por su lado. Cede el paso a los automóviles con un simpático baile, que recuerda los mejores pasos del Rey del Pop; o dedica un regaño a un conductor que no frenó a tiempo ante la presencia del paso peatonal. En cuatro ocasiones había sido atropellado durante su trabajo en esa esquina santiaguera, fundamentalmente por ciclistas, pero eso no impidió que cada mañana regresara a su puesto porque, aunque sus amigos le dicen que no tiene por qué hacer eso, él prefiere no ser uno de esos mayores que se pasan todo el día sentado en un parque”.

    Pero su labor con los niños no consistió solo en proteger su traslado hacia la escuela. En el interior de la “Armando García”, el Diablo Rojo, aconseja a los pequeños de pre-escolar, les canta, les conversa sobre la importancia de la escuela y (no puede faltar), les dedica un simpático baile ante las sinceras carcajadas de los infantes.

    Se emociona hasta rajársele la voz cuando, una semana antes de su cumpleaños 85, los pioneros le celebran su onomástico. “Es la primera vez en mi vida que celebro un cumpleaños”, dice, y pide que lo acompañen en coro con “una poesía” que en verdad es una fusión de varios poemas que termina con los inolvidables versos de Bonifacio Byrne…”

    El documental concluyó con el Diablo Rojo sobre sus patines, atado con telas alrededor de sus octogenarios pies, danzando sobre ruedas, o alzando una pierna mientras descendía Enramadas apoyado sobre solo un patín, ante la mirada atónita de los transeúntes.

    El 22 de febrero de 1995 murió el Diablo Rojo. Dejó 6 hijos, 13 nietos y 2 bisnietos. Junto a su féretro, niños del colegio ubicado en Trocha, a los cuales él dedicó sus últimos años, hicieron guardia de honor.

    El Diablo Rojo ha muerto. Es como si se apagara una luz en las calles de Santiago de Cuba.
    “Porque ya no se verá más la enternecedora locura de dejar la tranquilidad de su retiro para proteger el paso de los niños, dirigiendo el tránsito, bajo un sol en cenit, en la Trocha del Tivolí santiaguero. Porque la pobreza vestida de rojo no le disputará al viento la carrera, anunciando productos alejados del alcance de sus manos. Porque sólo quedará en la memoria aquel impulso felino en patines de un hombre que ya es leyenda”.

  • Santiago de Cuba, feliz aniversario 507

    Santiago de Cuba, feliz aniversario 507

    Quizás el 25 de julio de 1515 cuando el Adelantado Diego Velázquez decidió fundar a Santiago de Cuba, la última de las siete villas iniciales, tembló en esta tierra, o el sol fue más intenso o las aguas azules de la bahía de bolsa abrazaron con más fuerza las montañas que la custodian.

    Quizás Velázquez no imaginaba que Santiago de Cuba sería el lugar por donde primero entrarían los esclavos africanos a la isla caribeña, o el sitio de refugio de los franceses que huyeron de Haití en los días de Revolución.

    Tal vez no imaginaba que no quedaría una calle o piedra sin experimentar el dolor de las luchas a favor del futuro. Difícil sería contar la historia de Cuba sin narrar los acontecimientos acaecidos aquí.

    Tal vez no pensó que este territorio sería crisol de la cultura, cuna del bolero, del son y del ron ligero. Lo cierto es que uno se pregunta ¿cómo no enamorarse de Santiago?
    Santiago es una ciudad que se crece bajo el sol feroz de Oriente, dónde a cualquier hora del día o de la noche vitoreas sueños al aire con una guitarra, escuchas el Chan Chan de Compay Segundo y las Lágrimas Negras del Trio Matamoros, mueves las fichas del dominó o terminas bailando a ritmo de corneta china y tambor con un buen trago de agua ardiente o de ron.

    Santiago es una ciudad en movimiento, sonante, con un caminar sandunguero de cadera arriba, cadera abajo por calles empinadas y escalonadas, Calle Enramadas, Padre Pico, Plaza de Marte o el Parque Céspedes.

    Aquí se respiran aires de folclor, tradición mezclada con modernidad, de religión y diversidad, caribe e identidad.

    Aquí gente humilde, preocupada, y c..orajuda lucha, ama, crea y reinventa cada jornada por tenerla más limpia y linda. Yo sé cómo cuidan y presumen de su tierra, porque ser Santiaguero es una condición de vida.

    No soy de Santiago, pero Santiago vive en mí. Al igual que el poeta «me encantó porque no se parecía a las otras ciudades que conocía, porque tenía personalidad propia. Vivir en Santiago ha sido aprender, trabajar, crear y compartir.»

    Ante el territorio indómito uno cae rendido. Se enamora. Santiago es un tatuaje en el medio del pecho.

  • Bertha «la pregonera mayor del Caribe», un pedacito de Santiago de Cuba

    Bertha «la pregonera mayor del Caribe», un pedacito de Santiago de Cuba

    Hoy en las calles Enramadas y Aguilera, de la ciudad de Santiago de Cuba, se nota una ausencia de Bertha «la pregonera mayor del Caribe», también en el parque Céspedes, y en las Plazas de Marte y Dolores.

    Ya no está Bertha Lidia Hechavarría Heredia, sencillamente Bertha la pregonera, con sus remedios para el cuerpo y el alma, con sus típicas melodías que no llegaban solo al oído de los transeúntes, sino también al corazón.

    Numerosas personas, dentro y fuera de Cuba, sanadas con su típica Parapipigalonea, asentirán.

    “La Galonea la preparo con 36 raíces, cáscaras de varios palos y hojas de algunas plantas”, comentó en más de una ocasión a varios periodistas esta simpática mujer, a quien se le solía ver con coloridos trajes y collares, y su mercancía sobre la cabeza.

    No solo en la tierra santiaguera lloraron cuando se escuchó que Bertha había muerto en su natal poblado de El Caney, donde fue enterrada al día siguiente con el acompañamiento del pueblo que la amó y en no pocas ocasiones rió con sus ocurrentes pregones.

    Ha sido dolorosa la repentina muerte de esta dama, que a pesar de sus 86 años, conservaba una enviadiable fortaleza, comentó Alberto Olivares, residente en la urbe indómita.

    Mientras, la joven doctora Lianet del Río, también de esta urbe, expresó: Paradójico el deceso, por una lamentable enfermedad, de alguien de cuyas manos salieron tantos remedios para los males más insospechados.

    Bertha se fue cuando menos lo imaginábamos, en el instante en que quizás muchos pensaban ir a comprar una de sus famosas botellas en cualquier esquina de su añorado Santiago, en el momento en que más de una persona, quizás, veía en su cesta la esperanza para vivir.

    De los pintorescos personajes con los que cuenta la Ciudad Héroe, sin dudas Bertha fue uno de los más fotografiados por cuanto visitante llegara.

    Periódicos, plegables, revistas, e incontables materiales nacionales y foráneos, dieron fe de esa estampa auténtica de mujer humilde y negra, de mujer de ojos saltones y sonrisa sincera.

    Hoy paso por la calle Enramadas, comienzo de sus habituales recorridos, y noto un vacío, y es que no solo se marchó Bertha, se nos fue un pedacito de Santiago.

    Tomado del Sierra Maestra